24/03/2011
Glosa a la Aviación Militar española, relatada por la periodista Mamen Asencio, en el acto celebrado con motivo del Centenario en la Base Aérea de Cuatro Vientos
18 de marzo de 2011, Base aérea de Cuatro Vientos
Majestad, Ministra, Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, excelentísimas e ilustrísimas autoridades civiles y militares, señoras… señores:
Es un placer para mí tener el honor de compartir con ustedes esta primera vez. Un placer compartir el punto de vista de este gran puñado de gente que desde arriba, a vista de pájaro o a golpe de viento y con la libertad que proporciona el aire, dedican sus vidas no a una profesión, sino a una devoción. 27 mil personas: casi 10 mil cuadros de mando (oficiales y suboficiales), 12 mil profesionales de tropa y 5 mil 500 personas más, entre funcionarios y personal laboral. A todos felicidades y enhorabuena. Soy en este momento portavoz de un espíritu, que cristaliza, cual mineral, en una dedicación exclusiva, en un trabajo concreto, preciso, y en una disposición y disponibilidad absolutas siempre.
Y permítanme, tengo que mencionar obligatoriamente a cada una de las personas que están detrás de cada uno de esos efectivos, cada hombro, cada carta o mensaje, cada palabra de consuelo, de aliento o de compañerismo, cada despedida y bienvenida, de familiares, amigos, conocidos… Ese gran contingente también está hoy de celebración. Es necesario emocionarse cuando se piensa en la distancia y en la relevancia que tienen las operaciones que lleva a cabo una entidad como ésta: actualmente el Ejército del Aire mantiene fuera de nuestras fronteras destacamentos en Afganistán y en Djibuti. A ellos en la distancia, que no es tal desde las alturas, también felicidades.
Son cien años, (los primeros cien años), uno tras otro, y en este caso es necesario mencionar que el tiempo pasa, y en ese gesto tan humano de echar la vista atrás podemos traer al presente con orgullo y gratitud todos los pasos dados, en todos los peldaño de esta empinada escalera: Namibia, Angola, Turquía, Irán, Irak, Ruanda, Mozambique, Antigua Yugoslavia, … Misiones de Naciones Unidas, apoyo a Cruz Roja, en cooperación internacional, ayuda humanitaria… En ese poso se acumulan hazañas como las llevadas a cabo en el año 1926: el glorioso vuelo sin precedentes del “Plus Ultra” de Palos de la Frontera (Huelva) a Buenos Aires; el de la patrulla “Elcano” de Madrid a Manila y, por último, el de la patrulla “Atlántida” que llevó los aviones españoles a la Guinea española. En su totalidad ponen de manifiesto que hay cosas que afortunadamente no cambian, sino que enriquecen, como un buen caldo cuando se mezclan los ingredientes.
Fueron los primeros unos soñadores nada ilusos, que apoyándose en las ganas y un “y si fuera posible” hacen de aquella semilla ahora mismo una inmensa cadena con los siguientes eslabones: técnica, innovación, formación, vocación y audacia. Tanto ahora como entonces se repiten las palabras. Fue aquí en la Base Aérea de Cuatro Vientos cuando se vieron por primera vez esos atisbos de audacia aérea… Cuenta la crónica de aquel día, un 13 de marzo de 1911 que el piloto español “Benito Loygorri salía a las 6 y 6 minutos de la Ciudad Lineal, se remontaba en el aire y atravesando Madrid a gran altura, llegaba un cuarto de hora más tarde a Carabanchel”. En realidad lo hacía al aeródromo de Cuatro Vientos, que inauguraba con este aterrizaje. Dos días más tarde se iniciaba el primer curso de pilotos militares, formaron parte de él 5 atrevidos, 5 visionarios. Fue en el año 1939 cuando se consolidaba legalmente la creación del Ejército del Aire. www.ejercitodelaire.mde.es Página 3 de 3 MINISTERIO DE DEFENSA En los títulos de crédito de un día como el de hoy hay un largo etcétera en el que no me gustaría olvidar a nadie: equipos de reconstrucción provincial, de gestión del tráfico aéreo, de patrulla marítima, de lucha contra los actos de piratería, de protección a todos los niveles, de seguridad de la navegación y de la actividad marítima internacional, de lucha contra-incendios, de apoyo en desastres y calamidades, de colaboración con todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de búsqueda y salvamento, paracaidistas, instructores, técnicos, tripulaciones enteras que van y vienen, aviones de combate, de transporte, de inmediatez absoluta o con la más avanzada tecnología, en retaguardia o primera fila, lo más importante: todos a una. Si están, si estáis, uno se siente seguro y eso bien lo valen cien años. En los títulos de crédito de un día como el de hoy hay un largo etcétera en el que no me gustaría olvidar a nadie: equipos de reconstrucción provincial, de gestión del tráfico aéreo, de patrulla marítima, de lucha contra los actos de piratería, de protección a todos los niveles, de seguridad de la navegación y de la actividad marítima internacional, de lucha contra-incendios, de apoyo en desastres y calamidades, de colaboración con todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de búsqueda y salvamento, paracaidistas, instructores, técnicos, tripulaciones enteras que van y vienen, aviones de combate, de transporte, de inmediatez absoluta o con la más avanzada tecnología, en retaguardia o primera fila, lo más importante: todos a una. Si están, si estáis, uno se siente seguro y eso bien lo valen cien años.
En los títulos de crédito de un día como el de hoy hay un largo etcétera en el que no me gustaría olvidar a nadie: equipos de reconstrucción provincial, de gestión del tráfico aéreo, de patrulla marítima, de lucha contra los actos de piratería, de protección a todos los niveles, de seguridad de la navegación y de la actividad marítima internacional, de lucha contra-incendios, de apoyo en desastres y calamidades, de colaboración con todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de búsqueda y salvamento, paracaidistas, instructores, técnicos, tripulaciones enteras que van y vienen, aviones de combate, de transporte, de inmediatez absoluta o con la más avanzada tecnología, en retaguardia o primera fila, lo más importante: todos a una. Si están, si estáis, uno se siente seguro y eso bien lo valen cien años.
Voy a tomar prestados, espero me perdonen el atrevimiento, dos emblemas también presentes en su, en vuestra, forma de ser: uno dice
Volad, alas gloriosas de España, estrellas de un cielo radiante de sol, escribid sobre el viento la hazaña, la gloria infinita de ser español
En este alarde de confianza, y ya de tú a tú: Imagino que lo reconocéis como propio. Es la última estrofa del himno del Ejército del Aire, en verso viene a decir que lleváis por donde vais dos banderas: una la del optimismo, la otra la de España. Como uno de los pilares del prestigio nacional que sois, practicáis esta otra premisa “Lo que sea, donde sea y cuando sea”. Aunque está en el subtítulo del Ala 31, es perfectamente extensible al espíritu de todas y cada una de las personas que le dais vida a algo a lo que ya nos hemos acostumbrado, que parece fácil, pero que es extremadamente delicado: volar y desde el aire proteger, velar por la seguridad.
De la pelliza de vuelo al moderno casco de un Eurofighter. Un salto cualitativo ahora más que nunca acompasando ritmos con la sociedad y el mundo en el que vivimos. Miguel Delibes decía que “cuando no tienes nada, necesitas y cuando tienes algo, temes”. Que esta brújula siga marcando el rumbo hacia un horizonte sin tormentas y que el temor no nos deje nunca para poder conservar lo que ya tenemos.
En calidad de comunicadora ha sido extremadamente alentador comprobar que quien nos protege se aviene a una cordura admirable y a un sentido del servicio inigualable. Gracias a título personal por invitarme a esta significativa celebración y ojalá se repita la colaboración en numerosas ocasiones más.
Aviación militar española, Ejército del Aire: Un corazón dividido a partes iguales entre la pasión, el sentido común y el objetivo de tender la mano, de ayuda, a cambio de ¿A cambio de qué? Esa es quizás la gran pregunta, en este laudo quizás sea además la gran moraleja: una entrega infinita a cambio de la satisfacción de trabajar por un país íntegro, seguro y humanitario.
Felicidades una vez más: brindemos con las palabras para que éstos sean solamente los primeros cien años de una eternidad en el servicio de la paz desde el aire.
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