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Artículo del Rincón del Aviador

Las unidades de Operaciones Especiales en el Ejército del Aire (Autor: Julio Maiz)

3/12/2018

Casi todo el mundo en España conoce al Ejército del Aire por su Patrulla Águila, sus cazabombarderos F-18 e incluso los apagafuegos. Aunque muy pocos ciudadanos asocian a la institución con las misiones de operaciones especiales, para las que cuenta con un pequeño núcleo de profesionales altamente capacitados con su propio material de vuelo.

Actualmente el Ejército del Aire cuenta con unos pocos centenares de sus integrantes dedicados al 100 % a realizar operaciones especiales, siempre teniendo en cuenta que en este tipo de fuerzas prima la «calidad sobre la cantidad», por lo que todos están cualificados según los exigentes requisitos de la OTAN. Para poder desarrollar sus capacidades cuentan con el imprescindible respaldo de otros miles de miembros de la institución castrense, que van, entre otros, desde los cazabombarderos que les dan apoyo aéreo (close air support) al terrestre, como sería el caso del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo y el Segundo Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo, pasando por el Grupo Móvil de Control Aéreo que aporta las capacidades de medios de comunicaciones y sistemas de información a sus despliegues.

La vanguardia de la proyección del poder aéreo del Ejército del Aire en zonas de guerra o potencialmente hostiles lo constituye el EZAPAC. Esta unidad de operaciones especiales trabaja codo con codo con las dos unidades aéreas igualmente cualificadas para realizar Special Operations Force-Air Operations, o Special Air Operations, que son el 803 Escuadrón del Ala 48 y una de las escuadrillas del 353 Escuadrón del Ala 35.

Estas fuerzas del Ejército del Aire se caracterizan por usar las más modernas tecnologías, que en el campo de medios aéreos van desde los minúsculos aviones sin piloto (remotely piloted aircraft system) Black Hornet de apenas 10 centímetros a los futuros helicópteros NHIndustries NH90, con los que se reequipará el 803 Escuadrón, y con el que potenciará su capacidad de formar una Special Operations Aviation Task Unit-rotatory Wing. Aunque el principal elemento de las tres unidades son sus profesionales, seleccionados muy cuidadosamente por su capacidad física, pero sobre todo por sumar una gran resistencia mental.

La forja de las actuales capacidades comenzó hace décadas casi al unísono por parte del 803 Escuadrón y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas; luego, en la larga misión operativa de Afganistán (2005-2013) lograron una total inter-operatividad gracias al apoyo de los equipos de pararescuemendel Escuadrón a las operaciones de la fuerza de helicópteros. Posteriormente, ya en la presente década, a esa colaboración se sumó con plena eficacia la referida escuadrilla del Ala 35.

Los helicópteros de operaciones especiales

El 803 Escuadrón forma parte desde hace 25 años del Ala 48, aunque su creación se remonta al lejano año 1954, cuando se activó la 53.ª Escuadrilla de Salvamento, antecesora de la unidad, en la base aérea de Getafe (Madrid).

Actualmente, el Escuadrón desarrolla funciones de personnel recovery y special air operations, además de las de medical evacuation, aunque también sigue realizando las de Search and Rescue, que fue su función primaria.

Uno de los objetivos diarios del Escuadrón es mantener listo para actuar permanentemente uno de sus aviones y de sus helicópteros, que desde los años ochenta son los Aérospatiale (actualmente Airbus Helicopters) AS332B Super Puma, o HD.21 según su designación militar española.

El 803 Escuadrón empezó a trabajar, ya durante los años noventa, para poder asumir el por entonces definido como rol de Search and Rescue de combate, más conocido por su terminología en inglés de Combat Search and Rescue, que fue vital para desarrollar posteriormente su actual función de operaciones aérea especial.

Cuando el Ejército del Aire tomó la decisión de entrar en este campo, lo único que existía eran unos excelentes profesionales que, aunque careciendo de material específico, no se habían quedado atrás respecto a las doctrinas y procedimientos que realizaba la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o USAF (United States Air Force) y las otras naciones más punteras de la OTAN. Así, se decidió que fuera el Escuadrón el encargado de centralizar y asumir progresivamente ese rol.

La experiencia teórica y las prácticas en CSAR y, posteriormente, de Personnel Recovery fueron en aumento progresivamente, participando en maniobras como fueron las Red Flag y Green Flag, realizadas en la macro base de la USAF de Nellis (Nevada). Aunque donde principalmente se ha aprendido y puesto en común la doctrina a nivel OTAN ha sido en los cursos específicos que organiza el (European Personnel Recovery Centre), que forma parte del EAG (European Air Group). Así el organismo de defensa pasó de organizar anualmente el ejercicio VOLCANEX, centrado en el CSAR, a los cada vez más complejos denominados APROC Air Centric Personnel Recovery Operatives Course. El 803 Escuadrón se ha convertido con los años en una de las unidades fijas de este exigente curso, habiendo completado su última participación entre los pasados días 23 de mayo y el 7 de junio en la base holandesa de Gilze-Rijen. Aunque si algo ha sido decisivo para forjar las capacidades en el campo del PR, y sobre todo su compenetración con el EZAPAC, fue la dura pero decisiva experiencia de mantener un destacamento permanente en Herat (Afganistán) durante ocho años en favor de la ISAF.

Tanto la referida experiencia como la obtenida en las maniobras y ejercicios en España y Europa determinaron la creación de un núcleo de tripulaciones cualificadas para llevar a cabo operaciones SAO, siendo el –803 Escuadrón– la única unidad del Ejército del Aire con la capacidad de formar una SOATU-RW.

La importancia de potenciar dichas capacidades, cada vez más demandadas por la OTAN, y la naturaleza de los actuales conflictos llevó a crear en 2015 en el seno del Ejército del Aire un mando en este campo. Así, partiendo de la Jefatura SAR, se formó la denominada Jefatura de PR y SAO. Dicha estructura, integrada en el Mando Aéreo de Combate (MACOM), está siendo vital para coordinar la actividad de PR y SAO que aporta el EZAPAC, el 803 Escuadrón y la escuadrilla del 353 Escuadrón del Ala 35, que emplea sus aviones Airbus Defence and Space (DS) C295, o T.21 según la codificación militar. Aunque esta organización SAO del Ejército del Aire tiene un recorrido mucho mayor, poniendo además sus fuerzas a disposición del MCOE (Mando Conjunto de Operaciones Especiales), que está bajo las órdenes directas del JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa).

Así, esta fuerza conjunta del Ejército del Aire, junto con las estructuras SOF del ET (Ejército de Tierra), que encabeza el MOE (Mando de Operaciones Especiales), y de la Armada, cuya punta de lanza es la FGNE (Fuerza de Guerra Naval Especial), son los instrumentos directos de acción del MCOE.

La eficacia de las fuerzas especiales españolas ha llevado a la OTAN a confiar al MCOE la asunción durante 2018 del mando SOCC (Special Operations Component Command).

Estamos ante uno de los cuatro elementos permanentes de reacción rápida de la OTAN, junto al terrestre, naval y aéreo, que componen las internacionalmente conocidas NRF (NATO Response Forces), cuyas fuerzas y mando se renuevan anualmente. Los modernos conflictos, ya sean de tipo convencional, asimétrico y los nuevos híbridos, requieren cada vez más de las capacidades SOF, ya sea para actuar directamente, o para, principalmente, aumentar las capacidades de las fuerzas locales mediante las misiones de MA (military assistance), que evitan una mayor intervención de las fuerzas occidentales.

A la espera del helicóptero NH90

Obviamente, el ritmo para lograr las capacidades descritas ha sido acompasado con un proceso de modernización del material, que se ha centrado sobre todo en la adaptación de los HD.21 a las misiones SAO.

La necesaria búsqueda de un helicóptero de reemplazo se ligó al programa conjunto para las FAS puesto en marcha en 2005 por el EMAD, que seleccionó al NHIndustries (NATO Helicopter) NH90, cuyas entregas se han retrasado mucho por causas económicas principalmente, por lo que el Ejército del Aire (803 Escuadrón) no contará con este material hasta el 2020/2021.

Previamente a la decisión del EMAD, en 2002 el MALOG (Mando de Apoyo Logístico) del Ejército del Aire empezó a transformar los Super Puma del Escuadrón mediante la incorporación de blindaje ligero, soportes y ametralladoras GIAT F1 de 7,62 mm, IFF modo IV, encriptación de comunicaciones y sistema de localización de personal compatible con las radiobalizas PRC 112B-1, además se compatibilizaron sus cabinas y luces para operar con las GVN (gafas de visión nocturna) norteamericanas modelo AN/AVS-9 (V) con las que se dotó el Ejército del Aire por entonces.

Los rescatadores pasaron a transformarse en equipos de combate armados y entrenados para operar con fusiles de asalto HK (Heckler Koch) G-36 y con las ametralladoras de autodefensa incorporadas al helicóptero. Igualmente, para el resto de tripulantes se adquirieron a la empresa belga FN (Fabrique Nationale) Herstal subfusiles P90, una magnífica arma de autoprotección de 5,7 mm dotada con cargadores de hasta 50 cartuchos, mucho más efectiva que las pistolas estándares HK USP de 9 mm en caso de caer en zonas hostiles.

Posteriormente se fue transformando la flota de media docena de HD.21 con sistemas más complejos–sobre todo de autoprotección, blindaje mejorado, cortacables, diluidores de calor y filtros de arena para las turbinas–, y se reforzó el armamento con las ametralladoras FN Herstal M3M de 12,70 mm y MAG 58 de 7,62 mm.

Aunque lo que más esperan los profesionales del Escuadrón son los modernos NH90, que saldrán de la línea de montaje de Airbus Helicopter España AHE sita en Albacete. Además, en la planta manchega se está acabando de desarrollar la variante Estándar 2 del modelo español, que será la que recibirá el Escuadrón, a la espera de las definitivas del Estándar 3, de las que llegarían seis más de la mano de un segundo lote todavía no encargado, que permitirán impulsar tecnológicamente las capacidades SAO del Ejército del Aire.

Los paracaidistas del EZAPAC

El EZAPAC es la auténtica punta de lanza del poder aéreo que genera el Ejército del Aire en tierra, ya que, aunque es capaz de realizar un amplio elenco de misiones que se enmarcan en el campo de las SOF, está altamente especializado en las SAO.

Su principal rol es el de conformar el mecanismo de proyección del poder aéreo en tierra, sobre una zona hostil, mediante las que se denominan capacidades SOALI (special operations air land integration). Las células normales de actuación del Escuadrón, los denominados SOTU-ALI (special operations task unit-air land integration) de mayor entidad pueden llegar a su zona de actuación de múltiples maneras, pero, dado que forman parte del poder aéreo, llevan años forjando su interoperatividad con las dos referidas unidades aéreas. Así, cada año, conjuntamente, ejecutan el ejercicio Smara, que forma parte del programa de instrucción del MACOM y que es planificado y dirigido por la citada Jefatura SAO y PR.

La forja de una unidad de operaciones especiales

En 1946 se creó en Alcalá de Henares (Madrid) la 1 ª Bandera de la Legión de Tropas de Aviación como unidad independiente y antecesora de la 1 ª Bandera de Paracaidistas de Aviación, formada en 1947, que con los años daría paso al EZAPAC.

La unidad, que en 1953 pasó a denominarse 1 er Escuadrón de Paracaidistas, tuvo su bautismo de fuego durante la guerra de Ifni/Sahara.

Posteriormente, el 9 de septiembre de 1965, se empezó ya a denominar como EZAPAC, pero respondiendo a la designación de Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas, estableciendo su base en Alcantarilla (Murcia).

A finales de los setenta y principios de los ochenta adquirió un elevado nivel en instrucción, medios y procedimientos, como los de lanzamiento a gran altura usando oxígeno, gracias a los cursos impartidos en principio por parte de la USAF, conocidos por sus siglas en inglés de HALO (high altitude-low opening)-HAHO (high altitude-high opening), del que fueron pioneros en España los miembros del EZAPAC y de los que la unidad sigue ostentando los records de España. Actualmente estos cursos son impartidos por la EMP (Escuela Militar de Paracaidismo) Méndez Parada a los profesionales del Ejército del Aire, Ejército de Tierra y Armada (FGNE).

El 30 de enero de 1983, gracias a la experiencia acumulada por la EZAPAC en los actualmente denominados cursos SERE (supervivencia, evasión, resistencia y extracción), se le asignó como cometido secundario la instrucción de tripulaciones aéreas en tales materias, en sus diferentes ambientes.

El 9 de febrero de 1994 se potenció el EZAPAC, aumentando su plantilla y medios, asignándole su actual rol principal: SAO.

Paralelamente surgieron unidades, como los mencionados EADA y SEADA, que fueron asumiendo parte de los roles secundarios que realizaba el EZAPAC. Otro paso fundamental aconteció el 3 de mayo de 2002, cuando se pasó del rango de Escuadrilla a su actual de Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, lo que determinó una ampliación que hizo pasar a la unidad de los casi 200 efectivos a cerca de 300 y de ser mandada por un comandante a un teniente coronel.

Organización y capacidades

El EZAPAC está organizado en una jefatura, actualmente ejercida por el teniente coronel Juan Carlos Fernández Casas que, apoyado por una mínima secretaría particular, tiene bajo sus órdenes a tres escuadrillas:

  • Escuadrilla de Fuerzas Especiales, que manda un experimentado capitán, formada por varios SOTU-ALI (special operations task unit-air land integration), que son células básicas de fuerzas especiales.
  • Escuadrilla de Instrucción, cuyo rol principal es impartir los cursos al personal que intenta obtener la preciada boina verde y los de adiestramiento en temas concretos para todo el personal. Su otra gran capacidad es activarse cuando sea necesario como SOTU-ALI, que realizaría tareas de asistencia militar.
  • Escuadrilla de Apoyo Operativo, que presta el fundamental apoyo logístico a través de la gestión del almacén general, armamento, equipos CIS y especiales, automóviles y sala de plegado de paracaídas. Depende también de ella la Sección de Sanidad.

Además, como órgano auxiliar del mando se encuentra la SEGEN (Secretaría General), que engloba operaciones, inteligencia, recursos, personal y el gabinete SOALI, que se encarga de la importante tarea de crear y actualizar la doctrina en SAO.

El Escuadrón está plenamente capacitado para efectuar todas las misiones que marca la OTAN en el campo SOF terrestre, como son las de acción directa, reconocimiento especial y MA, aunque en las que más se adiestran e instruyen son en las de tipo SOALI, que son:

  • Controladores de combate, o CCT (combat control team), en apoyo a lanzamientos de personal y carga de unidades superiores, lo que implica tomar pequeños aeródromos o pistas no preparadas, a las que se asegura un perímetro de seguridad, se señaliza y se les proporciona el vital control aéreo.
  • Constitución de equipos tácticos de control aéreo, o TACP (tactical air control party), que facilitan el apoyo aéreo cercano, o CAS, de los aviones de combate a las fuerzas convencionales terrestres.
  • Efectuar funciones de controladores aéreos avanzados, (forward air controller), que han devenido en los más complejos y flexibles equipos JTAC (joint terminal attack controller), que ejercen el mando de las operaciones aéreas, asumiendo, evaluando y ejecutando la operación de designación de blancos, con especial atención evitar el fuego amigo y daños colaterales.
  • Acciones de interdicción aérea con asistencia terrestre, (ground assisted air interdiction), y en ataques de apoyo de alta precisión, o CCA (close combat attack). Para estas operaciones de conducciones aéreas el EZAPAC se ha dotado de los más modernos equipos, como los de designación israelíes Elbit Systems–Elop Rattler G y los norteamericanos de comunicaciones Harris AN/PRC 117 y los terminales remotos de imágenes de video ROVER (Remotely Operated Video Enhance Receiver), mediante los cuales el FAC puede ver las mismas imágenes que facilita el FLIR del cazabombardero a sus tripulantes, lo que redunda en la precisión del ataque.
  • Las referidas de Personnel Recovery, que conllevan a veces realizar acciones de tipo SERE.
  • Apoyar la evaluación de los sistemas de defensa y seguridad de las unidades aéreas y destacamentos que determine el mando.

Adicionalmente realizan tareas de apoyo y refuerzo a otras unidades en el área de la protección a la fuerza, o FP (force protection); y llevan a cabo la instrucción periódica de tripulaciones y personal diverso en supervivencia en situaciones hostiles en varios ambientes.

Un complejo material

El Escuadrón cuenta con un variado material, que va desde vehículos y lanchas semirrígidas, o RHIB (rigid-hulled inflatable boat), a armamento de precisión, pasando por los modernos sistemas de aeronaves pilotadas remotamente o RPAS.

Lo primero que precisaremos es que las acciones de los SOTU-ALI se realizan principalmente de noche, por lo que los equipos operativos se han adaptado plenamente a este condicionante. Dada esa circunstancia utilizan sistemas de NVG de última generación, como son las Mini N/SEAS de la firma israelita Elbit Systems, además de los más veteranos norteamericanos AN/PVS-7.

En el campo de los RPAS se utilizan los AeroVironment Wasp AE, a los que el año pasado se sumaban los citados de tipo micro de la firma UAS FLIR PD-100 Black Hornet.

Las armas individuales son las referidas pistolas HK USP de 9 mm y sus silenciadores y los subfusiles FN Herstal P90. En el área de fusiles de asalto, cuentan con los HK G-36KV, que son la versión corta del estándar G-36 de las FAS españolas; eso sí, como en otras fuerzas de élite, gracias a las guías Picatinny se les adaptan linternas, punteros láser y otros elementos que mejoran su eficacia.

El Escuadrón cuenta con una completa dotación de fusiles de precisión, siendo el último incorporado el británico Accuracy AXMC (AX multi calibre) de 0.338, que da un excelente resultado tanto contra material como para abatir personal enemigo.

También se incorporará próximamente el norteamericano Barrett M-107A1 de calibre 0.50, concebido, sobre todo como un sistema antimaterial. Con esta moderna versión se reforzará, gracias a un arma semiautomática, dicha capacidad, que ya le proporciona al Escuadrón en dicho calibre el Accuracy AW (Artic warfare) de 0.50, que dispara con un sistema de cerrojo. Además de esta arma, el EZAPAC cuenta con su «hermano pequeño» de alta precisión antipersonal, el AW de 7,62 x 51 mm.

Respecto a las escopetas, tan útiles en lucha en ambiente urbano, se utiliza la SLP (Self-Loading Police) de FN.

En el campo de los lanzagranadas, hay HK AG-36 de 40 mm, que se instalan en los G-36KV. También cuentan con lanzacohetes C-90C del fabricante español Instalaza y con los morteros ligeros Ecia de 60 mm. En relación con las ametralladoras, hace años el EZAPAC ya apostó por las eficaces FN Minimi de 5,56 y 7,62 mm. En lo que respecta a las mayores, principalmente para montar en vehículo, tienen FN MAG de 7,62 mm y las veteranas Browning M2 de 12,70, que montan los Uro VAMTAC (vehículo de alta movilidad táctica).

Las alas fijas del SAO del Ejército del Aire

Aunque el Ala 35 ha sido la última de las tres unidades en incorporarse a las operaciones especiales, su acumulación de capacidades es más que reseñable. Apenas hace tres años que un puñado de pilotos y mecánicos del Ala iniciaban el duro entrenamiento para obtener la capacitación que asegura al conjunto de las fuerzas especiales españolas a disposición del MCOE, o a las de nuestros aliados, la posibilidad de infiltrase/exfiltrarse mediante aeronaves de ala fija, entre otras funciones.

La labor realizada estos años, principalmente de noche usando los preceptivos procedimientos y GVN, ha transformado a la escuadrilla de una unidad que proporcionaba solo un rol de transporte táctico y logístico a obtener también la capacidad SOF-air operations, siendo la única fuerza SOATU-FW existente en España.

En concreto el Ala 35 seleccionó para asumir esta vital capacidad a la segunda Escuadrilla de su 353 Escuadrón, el que utiliza la insignia del Ibis. Mientras, la otra Escuadrilla y el 352 Escuadrón Tucán en su totalidad siguen asegurando el otro rol de la unidad, no menos indispensable, el transporte logístico, usando una flota de trece T.21, que debería de ampliarse en otros cinco aparatos, según marcaba el programa del Futuro Avión de Transporte Medio (FATAM)-II.

El resultado del trabajo de la escuadrilla ha dado como resultado la puesta a disposición del Ejército del Aire, a través de su Jefatura SAO/PR, de una unidad SOATU-FW. Así mismo, se ha convertido en una de las principales bazas de actuación del MCOE y el MOPS, que están bajo el mando directo del JEMAD. El Gobierno, de considerarlo necesario, también puede poner a este SOATU-FW, al igual que al EZAPAC y al 803 Escuadrón, a disposición de nuestros aliados de la OTAN, la Unión Europea o la ONU.

«La clave de nuestro continuo entrenamiento en este campo», nos señala uno de los pilotos de la escuadrilla, «es pensar, trabajar e integrarnos en el ambiente SOF, lo que exige una gran resistencia mental, que es más importante que la gran preparación física que también se exige».

Este pequeño núcleo de profesionales, que luce en sus monos de vuelo el parche de la calavera que tiene detrás las aspas de San Andrés, se entrenan especialmente y de forma continua con los miembros del EZAPAC.

Actualmente el núcleo básico de intervención del 353 Escuadrón en las operaciones SAO lo forman dos aviones C295, de los 13 con los que cuenta el Ala, y cuatro tripulaciones, para lograr una disponibilidad 24/7, como han demostrado durante los sucesivos ejercicios Flintlock, que se desarrollan en el duro ambiente del Sahel, organizados por el Mando de Estados Unidos para África, el AFRICOM, con sus exigentes estándares.

La simbiosis con el EZAPAC es tal que, en los procedimientos de actuación con los C295 en tareas SAO, está estandarizado que los efectivos del Escuadrón se integren con las tripulaciones para sobre todo, asegurar las zonas de toma de la aeronave.

Así mismo, el EZAPAC colabora en el entrenamiento de las tripulaciones de la Escuadrilla SAO con la finalidad de que se forjen en la actuación en ambiente hostil, en los exigentes entrenamientos como los referidos SERE, y tiro con sus armas cortas HK-USP y largas G-36, que son su material reglamentario.

«La idea no es que nos convirtamos en un equipo de combate terrestre, pero sí evitar que seamos una carga extra para el EZAPAC en caso de necesidad o situación crítica», nos comenta un piloto.

La colaboración, además, se extiende a las otras unidades SOF de las Fuerzas Armadas, como son las del MOE, con las que este año el Ala 35 ha promovido 11 colaboraciones específicas, aparte de los ejercicios conjuntos organizados por el MCOE. Además, también se trabaja con la FGNE, llevando hasta la zona de operaciones marítimas no solo los «estoles» de esta Fuerza, sino a veces a sus lanchas semirrígidas, que también son lanzadas mediante paracaídas, al igual que a estos profesionales que, en su mayor parte, pertenecen a la Infantería de Marina.

En las prácticas de inserción de Fuerzas de Operaciones Especiales por parte del Ala 35 se utilizan regularmente las técnicas de saltos manuales a gran altura o VHA (very high altitude), mediante los referidos procedimientos HALO y HAHO, en los que el Ala 35 tiene una gran experiencia, ya que aporta una tripulación y un aparato a los cursos de cualificación en ambas técnicas, que organiza tanto la Escuela Militar de Paracaidísmo Méndez Parada como la Brigada Almogávares VI de la Brigada Paracaidista en Villanubla y León.